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Km Cero Tablet Edition

As Editor in Chief of Km Cero I developed three numbers of a magazine thought for Tablets and iPad that was distributed by Samsung.  It is the first Chilean magazine for young readers made for this platform. /

Como Editor General de Km Cero desarrollé tres números de una revista pensada para Tablets y el iPad que fue distribuida por Samsung. Es la primera revista chilena para jovenes en esta plataforma.

First we made a special a edition. Book that shows in detail the development of the student movement in 2011/ Primero hicimos un número especial. Un libro que muestra en detalle el desarrollo del movimiento estudiantil de 2011.
This is the cover of number one/ Esta es la portada del número 1.
The second number is a special edition about Chilean competitors at London Olympics 2012/ El segundo número es una edición especial sobre los competidores chilenos en las Olimpiadas de Londres 2012.

The numbers can be downloaded from Samsung Apps/ Las ediciones se pueden descargar desde Samsung Apps.

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Frost/Nixon


Reseña publicada en  Kilometro Cero.

La Complejidad de lo Simple

El periodista británico David Frost era conocido como animador de programas de entretenimiento, hasta el día en que vio la renuncia del presidente norteamericano Richard Nixon por televisión. Mientras el helicóptero del retirado mandatario se alejaba, Frost tuvo la visión que gatilló el hito más importante de su carrera: debía entrevistarlo y hacerlo confesar por el caso Watergate.

Frost/Nixon, nominada al Oscar y dirigida por Ron Howard (Una mente brillante, El código Da Vinci) en su faceta más académica, se luce al optar por perfilar a ambos personajes a través de detalles, en lugar de caer en recursos fáciles como la vulgar imitación u otorgar el peso de la historia al departamento de maquillaje.

Esa apuesta es determinante en la estructura de la cinta. El acto aparentemente más insignificante es capaz de acercarnos más a la verdad que los ya asimilados discursos oficiales y queda demostrado que cuando se trata de seres humanos las cosas son más simples de lo que parecen: un hombre que desea conseguir algo sentado frente a otro que no desea entregarlo.

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Porta

Publicado en Km Cero.

El aporte de Porta

Con canciones dedicadas a Dragon Ball y al Tetris, el rapero Porta acumuló millones de visitas en su MySpace, ahora viene a Chile y te contamos qué se esconde detrás de la humorada.

Lo que trae a un artista como Porta a Chile pareciera estar ligado a un entusiasmo de cultura pop que lo deja al filo de la rareza, en esa categoría donde se mueve con soltura el Oso Gominola y Rick Astley. Lo que tiene algo de injusticia.Este MC español de 21 años, no salió de la calle sino que de su pieza, compró sus propios equipos, empezó a grabarse y con ese registro contactó a productores de rap con los que logró sacar dos conjuntos de canciones publicados en Internet, No es cuestión de edades (2006) y No hay trucos (2007), ambos disponibles gratuitamente en su Myspace.

Las canciones por tratarse de un rapero del primer mundo que ha pasado más tiempo encerrado que parado en una esquina, insisten en la idea de estar enclaustrado en cuatro paredes y sus temáticas están más centradas en la superación emocional que la social.

Sin embargo, estas quedan en un segundo plano frente a los dos éxitos que han llevado 21 millones de visitas a su Mypsace. Dos temas que aparentemente son un divertimento, El Tetris Rap y El Dragon Ball Rap (este último tiene su propio video casero en Youtube), los títulos no ameritan más explicación sobre el contenido de cada canción.

Es parte de la tradición hiphopera homenajear elementos culturales que se vuelven parte de su discurso. La película Cara Cortada y su protagonista Tony Montana se ha convertido en un ídolo para los Mc’s norteamericanos que llegaron a ganar millones tras un pasado de pobreza, lo mismo ocurre con ciertos productos, Run DMC le hizo un himno a sus zapatillas en My Adidas.

Desde la elección de estos elementos es posible entender el mensaje del rapero y el origen de su afinidad con el movimiento. En el caso de My Adidas y de Cara Cortada hay un evidente afán por llenar carencias materiales a través del ascenso social hasta llegar al exceso.

En Porta en cambio está retratada una juventud 2.0 que tiene carencias que un par de zapatillas no pueden resolver, no es casualidad que Dragon Ball sea un programa de televisión y Tetris un juego de video que se práctica en solitario. Tampoco es casualidad que Porta le deba su éxito a Internet, a esos jóvenes que pasan horas solos sentados frente a una pantalla escuchando MySpace’s y viendo videos en Youtube. Finalmente Porta desde esas canciones que parecen humoradas vuelve a la base del hiphop, conectando directamente con su audiencia desde un problema social palpable: el nuevo aislamiento. Ese es el aporte de Porta.

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Mandela

Publicado en Km Cero.

El hombre aparte

11 de febrero es la fecha en la que Nelson Mandela pasó a ser más que un ser humano y se convirtió en el símbolo de la libertad y la lucha contra la discriminación racial en Sudáfrica, tras ser liberado de la cárcel después de 27 años.

A Nelson Mandela le cuesta caminar. El 18 de Julio de 2009 cumplió 90 años. Habla poco, sonríe y sus reacciones son lentas. ¿Cómo es posible? Eso no le pasa a los símbolos. ¿Cuándo se ha visto que un emblema muestre señales de deterioro o de puro cansancio biológico por el paso (y el peso) de los años? Hace dos décadas, el 11 de febrero de 1990, el líder sudafricano se convirtió en un ícono. Su nombre pasó a ser sinónimo de paz, de unidad y de libertad, pero también dejó atrás a un hombre.

Ese día del segundo mes del año, después de cerca de 10.000 adentro de una celda, fue un momento clave en la memoria colectiva de Sudáfrica y del mundo. Hasta hoy, los sudafricanos se acuerdan exactamente qué estaban haciendo cuando vieron a Mandela alzar uno de sus puños tomado de la mano de su segunda esposa, Winnie Madikizela, mientras salía después de 26 años de encierro, para luego convertirse en Presidente de su país.

En la Fundación que lleva su nombre, para conmemorar la fecha, se acumulan los testimonios de quienes trabajan ahí. La gran mayoría lo vio por la tele, algunos usaron poleras con un Free Mandela estampado; no faltaron los que salieron a festejar, los más jóvenes recuerdan el entusiasmo de sus padres, hay quienes estaban en su sala de clases, otros en la oficina. Todos atentos a la misma imagen.

Los homenajes, películas, reportajes, libros y toda clase de productos culturales, acercan a Nelson Mandela al resto de los seres humanos, pero a su vez crean una coraza en la que se pierde un hombre tan normal como cualquier otro, pero con una vida extraordinaria o más bien con muchas vidas condensadas en una sola. ¿De qué sirve un referente que es imposible imitar? Una de las citas más reproducidas de su tercera esposa, Graça Machel, es: “Quiero al ser humano. Es un símbolo, no un santo”.

Mandela de carne y hueso

Es un hecho, Mandela es sus ideas y sus discursos. Es el primer presidente de piel negra en Sudáfrica que llegó al poder en 1994 con un país dividido en guerras civiles y que hizo de la palabra apartheid un termino que sólo quedó para la historia. Es la foto que aparece en los afiches, es la sonrisa a la cámara, es la figura de camisa holgada con motivos africanos que se baja de un avión de una de las tantas giras diplomáticas que realizó para que su nación se insertara en el esquema mundial, es el que abraza niños, es el Premio Nobel de la Paz (1993) que terminó con la segregación racial en su país y es el que se toma las cosas con calma.

Pero Mandela también es Rolihlahla, ese niño que fue al colegio y que fue rebautizado con el nombre inglés Nelson, elegido por su profesora. Es el que estudió arte y después leyes. El que fue discriminado por el Partido Nacional Sudafricano y su política racial. El que luchó contra la segregación como un defensor de la paz, pero también es el que dudó: el que un día decidió que la única manera de que en Sudáfrica los negros tuvieran las mismas posibilidades que los blancos era a través de las armas. Esa duda es la que le costó ser encarcelado el 12 de junio de 1964 hasta el 11 de febrero de 1990.

Mandela es Madiba, el hombre de su clan que se casó tres veces, el que perdió a dos de sus seis hijos y es también el recluso 466/64 que recitó una y otra vez en prisión los versos del poema Invictus de William Ernest Henley: “Soy el amo de mi destino/soy el capitán de mi alma”. Ahora, Mandela es el que necesita apoyo para caminar, después de que un país se apoyó en él.

Mandela pop

El año 2004, Nelson Mandela decidió dejar la vida pública, haciendo cada vez menos frecuentes sus apariciones en los medios de comunicación. Aún así se ha mantenido presente gracias a sus fundaciones y a las creaciones inspiradas en él.

Hoy en cartelera está Invictus, película dirigida por Clint Eastwood, en la que Morgan Freeman interpreta al presidente sudafricano cuando utilizó el mundial de rugby de 1995 para unir a la población de su país. A su vez, la cinta está basada en libro de no ficción titulado El factor humano, del periodista inglés John Carlin.

Para conocer las obras basadas en Mandela, lo mejor es visitar el sitio de la Nelson Mandela Foundation, quienes mantienen activo un catálogo donde incluso hay cómics inspirados en él. En esta página además se pueden conocer todos los detalles de su biografía, ver sus últimas actividades, como su íntima conmemoración de estos 20 años de libertad, y estar al tanto de las actividades que se están organizando durante el año, como la visita anual de un intelectual destacado, que en 2010 será el escritor chileno Ariel Dorfman. Para esta fecha la Fundación creó especialmente la web 20 Years of Freedom. También otros canales de información sobre Mandela que permiten conocer su obra, son la página de su Fundación que lucha contra el VIH, 46664, y la de Nelson Mandela Children’s Fund que apoya a niños en riesgo social. Y como Chile no podía faltar, tanto Illapu como Quilapayún le han dedicado canciones a este hombre-ícono.

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Fotografías de Yann Tiersen

Fotos: Enrique Núñez Mussa.

En Km Cero cubrimos el concierto del francés Yann Tiersen en Chile, conocido por su trabajo como compositor de la banda sonora de Amelié. Esa noche en el Teatro Nescafé de las Artes, demostró que merece un reconocimiento que va más allá de ese trabajo en particular. En esta ocasión fui como fotógrafo. Para ver más grande: click sobre la imagen.

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Entrevista a Carlos Villalón

Entrevista que le hice a Carlos Villalón, el chileno ganador del segundo lugar de World Press Photo. Publicada en Km Cero.


Carlos Villalón: Un fotógrafo sin rollos


El chileno ganador del segundo lugar en la edición 2010 del World Press Photo, que ha publicado su trabajo en medios de prestigio mundial como National Geographic, sin químicos ni cuarto oscuro, revela lo que le hace click de Chile, la fotografía, el narcotráfico y su reciente premio.

Carlos Villalón.

Está parado en la mitad de la calle, al frente tiene filas de autos. El semáforo está en rojo. Su dedo se mueve rápido y suave varias veces sobre el obturador de la cámara de fotos. Luz verde y el sonido del motor es la indicación para correr a la vereda. Ha estado leyendo a Rimbaud, las canciones de Bob Dylan se le aparecen en los oídos y lo persigue la imagen del soldado cayendo de espaldas que hizo legendario al fotógrafo Robert Capa. La vio en una clase y se quedó en su disco duro. Él no quiere ser fotógrafo, pero sí saca fotos. Tiene que hacerlo, es una obligación. Entró a estudiar diseño gráfico, y en primer año ya pasó por su primer curso de fotografía, era en blanco y negro; ahora en segundo le toca registrar el mundo en colores. Estaba haciendo una revista con unos amigos y como contaba con el dinero suficiente y no tenían diseñador, consideró que lo mejor era estudiar para hacerse cargo. “Ya después de ese último año de escuela, dije jamás me voy a dedicar al diseño gráfico publicitario, voy a ser fotógrafo. Estamos hablando del año ‘90 y me salió un viaje a Nueva York”, cuenta Carlos Villalón, 44 años, el fotógrafo chileno premiado con el segundo lugar del World Press Photo 2010, en la categoría Noticias Generales.

Ya ha pasado bastante tiempo desde ese viaje en que por dos años se dedicó a trabajar en lo que fuera: sirviendo pan y agua en restoranes o como guía turístico, para reunir dinero y seguir acumulando viajes, en los que aumentó su disparejo currículum con actividades como pescadero en Alaska. Pero, algo se mantuvo inamovible: las fotos. Salía a caminar y sacaba fotos todos los días con su cámara Canon, montó un laboratorio de revelado en su departamento e hizo contactos con agencias periodísticas. De ahí, no paró más, viajar y fotografiar se volvieron sinónimos.

Aunque Villalón nació en Chile, su acento está bastante más cercano al de los colombianos, país donde reside hace nueve años, aunque a ratos se le escapan varios garabatos chilenos que usa para cerrar las frases, tanto como la palabra “viejo”. Con el pelo liso amarrado en una cola de caballo que no llega más allá del cuello de su camisa negra, tiene los minutos contados para conversar. Este país que encontró post terremoto, lo pilló también con un remezón personal, su papá está grave y hospitalizado: “Ya se está recuperando y quiere volver luego a la casa”, dice frente a su segundo café doble sin leche.

—¿Cuál es tu relación con Chile y tu noción de la patria?
—Nunca he tenido eso de la patria, lo del chauvinismo. Cuando tenía 15 años quería irme, porque había una dictadura, odiaba a los pacos y a los milicos. No creo en la canción nacional, ni que la bandera sea la segunda más linda de la vida. Aquí vive mi familia, amo a mi familia y a algunos amigos que tengo acá, y para mí eso es mi patria. Si me preguntan dónde viviría entre Santiago, Bogotá o Nueva York, diría Bogotá y después Nueva York. Chile es un país espectacular, porque aquí está la gente que más quiero.

—¿Qué tiene Colombia que te atrae tanto?
—La coca.
Luego de la respuesta, su risa se escucha fuerte. Desde que vive en Bogotá, la cocaína es su tema. En sus fotos la denuncia y conoce en detalle todas sus aristas: su producción, el comercio, los consumidores y a quienes terminan asesinados por ella. Fue precisamente, tras un tiroteo de narcotraficantes que captó la imagen con el cadáver del adolescente que le valió estar entre lo más selecto del fotoperiodismo mundial.

—¿Cuándo te encuentras con la coca?
—El año 2000 llegué a un pueblo escondido en el sur de Colombia, en el que vi que los campesinos usaban la coca como su propia moneda. Vivían aparte del estado colombiano que nunca les hizo un puente para conectarse con el resto del país. Ahí descubrí que no sólo es una droga, también es una religión y una arquitectura, pero que todo viene de una planta. Hay al menos tres santos de la droga, Jesús Malverde y la Santa Muerte en México y la Vírgen de los Sicarios en Colombia. Cuando los narcos se hacen millonarios, como tienen muy baja educación y una enorme cantidad de plata, construyen casas que son un homenaje al kitsch: ésa es la narcoarquitectura; y tienen minas que se operan para conquistarlos y se visten extravagantes. Entonces, es mucho más interesante que una planta que se convierte en un polvo blanco.

—Es más una adicción al dinero que a la droga.
—Exacto, los narcos no creo que anden aspirando cocaína, para ellos es un negocio, los que pierden son los que se la meten por la nariz. Yo cuando vi cómo se hace la cocaína, me pareció increíble que la gente no sepa y le guste. La hacen con cemento, con gasolina, con ácido sulfúrico o de batería de auto. Es como si agarraras un saco de cemento, y te lo comieras a cucharadas como Milo.

—También entrega un estatus social.
—En Wall Street, está la cultura de la cocaína como en la película American Psycho. Y bien, métete una línea, yo no tengo problemas con eso, no es una cosa moral, es que hay personas que mueren. 1.500 en Juárez el año pasado.

Cámara en mano

Villalón tiene a su lado una mochila, adentro está la cámara análoga que anda trayendo por estos días. Le gusta el proceso de revelado y al principio no tuvo una grata relación con la fotografía digital porque no conseguía las imágenes que quería. Ahora ya están reconciliados y alterna entre un estilo y otro.

—¿Siempre andas con la cámara?
— Mis amigos me dicen: “ Cómo andai’ con una cámara por la vida”. Les contesto: “Cómo te explico, si pasa algo y tengo que fotografiar, y no tengo la cámara, no voy a tomar un taxi y le voy a decir al momento que espere”. Si soy fotógrafo y ando buscando historias y no tengo una cámara, mejor me convierto en escritor. El otro día fui a una exposición y después a una fiesta y me decían: “Qué snob, está en la fiesta y tiene la cámara al hombro”. Viejo, piensen lo que quieran, no me interesa la opinión de los demás. Tengo una cámara porque soy fotógrafo, antes salía a comprar a la esquina con la cámara en Nueva York.

—¿Qué rol ocupa la cámara entre la gente y tú? ¿Es un filtro?
—No, no creo. Cuando saco fotos la cámara es lo mismo que yo. Es un objeto en las manos que sirve para captar un momento, pero jamás la ocuparía como filtro, no quiero un distanciamiento entre la gente y yo. Me gusta estar ahí con ellos, siempre muy, muy cerca.

—¿Cómo consigues ese acceso?
— La gente que uno considera como criminales, yo creo que de alguna manera piensan que están ahí por alguna razón. La mayoría de las veces su discurso es: “Yo era pobre, y la sociedad no me daba nada”. Uno llega donde estos tipos y les dice: “Mira yo tengo curiosidad, quiero saber por qué tú haces esto”, sin tener una opinión anticipada, sin juzgar. Hay muchos que me han dicho: “qué bueno que alguien se interese en mi vida, que sólo sale en los periódicos manchada de sangre”. También hay otros locos que son súper egocéntricos. Es como la maldad de Calígula y les gusta que les saques fotos. Hay que ser súper sincero, si no tengo interés no lo hago.

—¿Se ha perdido la curiosidad en el periodismo?
— No conozco mucho del periodismo chileno, miro los diarios y los encuentro súper malos. Las publicaciones dejan mucho de lado, no cubren lo que son las noticias. En TVN un día estuve pegado a la tele, viendo lo del terremoto y estuvieron cinco horas mostrando a la gente saqueando, pero no daban ningún contexto. Era como están robando, están robando, están robando. Tiene que haber mucho más. Sí, están robando, pero está pasando esto, esto y esto. No explican por qué están robando. Me parece súper malo para el periodismo y la mayoría del periodismo en el mundo es igual.

—Tú trabajas en situaciones de conflicto. ¿Cómo vives el proceso de plasmar tu creatividad y estética en eventos lamentables?
— No sé, no me pregunto mucho eso, cuando uno entra a esta profesión uno quiere ser fotógrafo de conflicto y hay una cosa de ego, pero tal vez ese ego te salve la vida. Es como quiero la aventura y la vida glamorosa de Robert Capa y tomar champaña con las chicas más bellas cuando vuelva a casa después de la guerra. Y conozco a muchos fotógrafos que son así, que son jóvenes y hablan de las armas y que les han disparado. Viene con el proceso de ser joven, si fuiste a una guerra donde estaban bombardeando y te salvaste y no eres tan maduro, te crees héroe. Yo ya no lo veo así, antes hace muchos años, si sabía de una guerra en tal parte, quería ir, no tenía claro a qué, pero quería ir a sacar fotos. Ya no quiero ir a una guerra a buscar la mejor foto y ser el campeón. Me interesa la gente que sufre. La foto del tipo con el fusil ya se hizo, me interesa ir a ver qué pasó con esa señora a la que le mataron el hijo, creo que esa es la parte que hay que cubrir ahora, el sufrimiento humano, la gente que está metida en esto sin querer estar metida.

—¿Y te afecta emocionalmente estar ahí?
— Igual te afecta de alguna manera. Te aseguro que mi vida no es como la de alguien que vive en la playa. Nunca me ha preocupado qué me afecta ni cuánto me afecta. He visto cosas que son increíblemente tenaces, duras y me quedo pensando y digo qué terrible, me estoy volviendo súper frío, y después no soy frio, estoy haciendo mi trabajo. No quiero preocuparme si tengo que ir a un sicólogo o si estoy loco, cuando esté viejo puedo escribir y buena onda. Decir estoy loco y me voy a volver alcohólico, es algo que la gente ocupa como cosa de ego. Estoy haciendo un trabajo no más y no me quiero preocupar de si estoy traumado o no.

—Entonces, ¿qué sientes cuando estás sacando fotos?
— Me siento espectacular, es lo que más me gusta hacer en la vida, puedo tener un problema gigantesco, pero si tengo una cámara todo se borra, me siento increíblemente relajado y agradecido de haber encontrado este oficio.

Una foto de diez

El periodista de CNN, Karl Penhaul, se estaba alojando en la casa de Carlos, mientras hacían reparaciones en su departamento. Antes habían trabajado juntos registrando el narcotráfico y Villalón le propuso que se fueran a Medellín, donde las muertes y la violencia se estaban convirtiendo en parte del ADN de la zona. Se hicieron amigos del Cuerpo Técnico de Investigaciones, que cumplen el rol de policía fiscal, quienes no les dieron apoyo oficial, pero les ofrecieron que si querían los podían seguir en su auto. Así estuvieron un día entero desde las 2 de la tarde hasta las 4 de la madrugada. En la noche, antes de que cercarán el lugar, Carlos vio tirado al protagonista de su foto. Era adolescente, estaba ensangrentado y en el borde de su calzoncillo se leía la frase Sex life: ése detalle lo hizo acercarse. Ahí tuvo la imagen ganadora del segundo lugar en World Press Photo.

Foto: Carlos Villalón.

—¿Cómo logras equilibrar contenido y forma en una foto como ésa, considerando la instantaneidad?
— Es costumbre, se aprende con el tiempo. Esa foto es producto de tres semanas de trabajo y no es la única, fui a lugares donde había mucha gente muerta, y hay muchas de esas. Esta la verdad es que ni siquiera la iba a mandar al concurso, en el último minuto la agregué a las diez fotos que envié, porque me di cuenta de que era cruda y extremadamente de prensa. Es una buena manera de cerrar la historia, es el fin del proceso de la coca, los cabros chicos no tienen plata, los contratan los carteles de la droga para que se maten entre ellos, y aquí está el resultado.
Hay una cosa que me pareció espectacular, que al chico se le ve el borde del calzoncillo y dice Sex life. Por eso me acerqué tanto, no para mostrar la crudeza de la sangre y eso. No me resultaba por la luz, se veía oscuro, pero me parecía espectacular que encima de este cuerpo masacrado dijera: “El sexo es vida”. Estaba buscando la foto y la encontré. Mientras la hacía, sabía que ningún periódico la iba a publicar, excepto a que viniera en un contexto, porque es demasiado cruda.

—¿Cuánto hay de morbo al acercarte a hechos así y exponerlos?
— No existe esa palabra en mi oficio, para nada, yo la muestro porque tiene una significancia increíble y no es la sangre, es un niño que podría estar en el colegio y lo mataron. Yo no tengo personalmente nada de morbo. He dicho jamás voy a cubrir accidentes de tránsito, o terremotos. No creo que tengan un contexto en periodismo. Tampoco veo morbo en que se publique la foto. Hay miles de personas que lo ven como morbo, pero ese es un problema de ellos y que ellos lo definan en sus mentes.

—¿Qué significa el premio del World Press Photo para ti?
— Ojalá que signifique que las historias en las que yo participo, tengan más salidas. Que se traduzca en eso, en que se puedan mirar más las historias.

— Con premios y todo, tu trabajo debe tener sus costos.
— Uno de los costos puede ser no tener una pareja estable, tengo 44 años, no tengo esposa y no tengo hijos, pero no lo veo en términos de costos. Es lo que elegí, no es una carrera que deje mucho dinero; sin embargo, como no tengo la esposa y los dos hijos, si quiero me tomo un avión y me voy a Afganistán mañana. No echo de menos tener un departamento en Nueva York, me lo podría haber comprado hace veinte años, prefiero recorrer el mundo completo y todavía me falta. No hubiera podido estar en Colombia nueve años, que es algo que me encanta. No sé si cuando tenga 70 años me sienta solo, pero hay que aceptar las decisiones que uno toma y todo bien, no pienso que he perdido, pienso que he ganado. No tengo rollos.

Todavía en laboratorio

                                                                                         Foto: Carlos Villalón.

Además de su trabajo vendiendo sus fotos a través de la agencia Redux Pictures a medios como el New York Times y National Geographic, Carlos Villalón, lleva años concentrado en dos proyectos, que espera terminar en 2010. El primero es un seguimiento al proceso de la cocaína, desde que es una planta y todas las etapas posteriores. Planea hacer un libro fotográfico y está en conversaciones con dos editoriales, una en Colombia y la otra en Nueva York. A esa iniciativa se suma una sobre los indígenas que viven en el Tapón del Darien (en la foto), una selva entre Colombia y Panamá, en la que durante décadas se ha combatido la construcción de la carretera Panamericana, para preservar el medioambiente y la cultura Tule.

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Logorama y el Oscar

Entrevista a Hervé de Crécy, uno de los directores de Logorama, película ganadora del Premio de la Academia a Mejor Corto Animado en 2010, quién desde Francia contestó a mis preguntas a los pocos días de recibir el galardón. Publicada en KmCero:

 La marca de Logorama

Hervé de Crécy, uno de los tres directores de Logorama, el corto ganador del Oscar 2010 a Mejor Cortometraje Animado, nos cuenta sobre el origen y desarrollo de esta alocada idea, que de pequeña sólo tiene la extensión.

Es innegable: un Oscar es un tremendo impulso para la carrera de un realizador. Y es en las categorías de cortometraje donde se puede percibir parte del futuro del gran cine. Que Pixar, además de conseguir el Premio de la Academia a Mejor película de animación con Up, también estuviera entre las nominadas a Mejor película del año, es una señal para poner especial atención a los dibujos animados. John Lasseter, el hombre fuerte de esa casa productora, ganó el Oscar a Mejor Cortometraje Animado en 1989 con una historia sobre juguetes llamada Tiny Toy; seis años después estaba estrenando Toy Story. Y esa story, ya no es un juego. En 2010, los ganadores en esta categoría, fueron los muchachos de la productora francesa H5, un equipo de tres realizadores formados como ilustradores y diseñadores gráficos, que hicieron carrera con comerciales, videoclips a bandas como Massive Attack, carátulas de discos y exhibiciones de arte. Hervé de Crécy (36), François Alaux (36) y Ludovic Houplain (40) desarrollaron Logorama. El cortometraje dura 16 minutos y está hecho 100% en base a logotipos. Utilizaron la técnica del rotoscopio, para crear animación a partir de filmaciones reales. El trabajo tomó años; tantos, que Ludovic ya se separó del equipo de directores. Con un montón de reconocimientos en festivales de cine internacional, entre los que está el Premio al Descubrimiento Kodak al Mejor Cortometraje de Animación, en el Festival de Cannes 2009, y por supuesto el Oscar, Hervé de Crécy, contesta a esta entrevista sin slogans.

Hervé de Crécy (a la izq., con lentes) y François Alaux, junto al Oscar por Mejor Cortometraje Animado.

—¿Cómo nació la idea de hacer un corto con logotipos?

—En muchos de nuestros trabajos anteriores, utilizamos la técnica de tomar un lenguaje visual existente y convertirlo en algo diferente. Para el video musical The Child del Dj Alex Gopher, descubrimos que podíamos construir un universo completo y contar una historia, sólo utilizando señales gráficas. El año 2002, la hija de George Harrison, Dhani, nos pidió que pensáramos en un video clip para una canción de su padre en el álbum tributo Brainwashed, que salió después de que él falleció. Escribimos el tratamiento de una historia de tres minutos sobre George, en el estilo de la película Yellow Submarine, que ocurre en un mundo construido completamente de logotipos de marcas reales. Finalmente, no se hizo por problemas de copyright, pero la idea estaba ahí.

—¿Y no tuvieron problemas de copyright con Logorama?

—Antes de los Oscar, sólo habíamos recibido dos e-mails de empresas. El primero fue del encargado de relaciones públicas de Cash Converters, justo antes del Festival de Cannes. Él no había visto la película, pero sí una foto con una vista de la ciudad, en la que reconoció el logo de su compañía. En el correo nos daba las gracias, especificando que la locación que nosotros habíamos elegido para su empresa en la película, estaba acorde con su nueva estrategia de marketing de abrir nuevas tiendas en el corazón de la ciudad. La segunda reacción vino del director de relaciones públicas y marketing del zoológico de Los Angeles, Jason Jacobs, que nos dijo: “Honestamente, si nos hubieran contado de qué trataba este proyecto y hubieran pedido nuestro logo, les habríamos dicho que no. De todas maneras, me gustó mucho cómo incorporaron el mensaje de que los zoológicos ayudan a los animales”. Desde la ceremonia del Oscar, tuvimos muchas reacciones de asombro de las marcas involucradas, como National Geographic o American Family Insurance. A todas les gustó la película y les generó curiosidad por qué habíamos elegido sus marcas por sobre otras. Ningún problema por ahora.

—¿Cuánto se demoraron en hacer el cortometraje?

— Es difícil comparar Logorama con cualquier otra película, en términos de producción. Fue un proceso muy atípico, porque es una cinta económicamente sin sentido. Porque Logorama, era una tarea en paralelo para todos nosotros. No podíamos permitirnos trabajar únicamente en el corto, ¡porque teníamos que ganarnos la vida!, así que lo hicimos mientras al mismo tiempo trabajábamos en comerciales y videos musicales. Lo que nos permitió reinvertir algo del dinero en la película. Empezamos a trabajarlo seriamente el año 2003, pero la producción y animación comenzó en 2006. Lo terminamos justo a tiempo para el Festival de Cannes en mayo de 2009.

—¿Qué quisieron expresar a través de Logorama?

—Quisimos mostrar el mundo tal como es. Muchas personas ven cosas muy diferentes en Logorama y me encanta dejar la puerta abierta a interpretaciones. Incluso recibimos una carta del Presidente Nicolás Sarkozy, en la que nos decía que la película evocaba la fealdad de las áreas libres de impuesto, afuera de las ciudades francesas… Nuestra primera meta era utilizar símbolos fuertes e íconos, y hacer que expresaran algo diferente de lo que inicialmente se pretendía que dijeran. Tomamos los logos como una herencia cultural universal, ya que son parte de nuestro entorno visual desde que nacimos, nosotros sólo queríamos recuperar este patrimonio común. Hay tantos logos, que se puede construir un m
undo completo con ese fantástico material. Otro objetivo era luchar contra nuestra propia autocensura, respecto a las marcas. Lo que se convirtió casi en una ideología. La autocensura es una condición cuando se trabaja en determinados ámbitos, como la publicidad. ¿Cómo puedes criticar a la persona que te alimenta? Sobre esa pregunta, Logorama fue también una manera de que no nos volviéramos esquizofrénicos.

— En el corto, el mundo se hunde cuando una empresa (Mc Donald’s), se sale de control. ¿El planeta se sostiene en marcas que en realidad son frágiles?

— Normalmente, un logo es para comunicar la identidad de una marca, con el propósito final de vender sus productos. En las sociedades que piensan que se han liberado del poder de la religión y las dictaduras, las personas no se dan cuenta de que están frente a otra realidad detrás de los íconos sonrientes que ven todos los días. No hay una crítica en la película, es sólo un reflejo de cómo es el mundo. Pero sí, una de las ideas fuertes era mostrar que la comunicación es una herramienta muy poderosa. Puedes vender petróleo y tener un logo con flores verdes y amarillas. Ese es el truco mágico que usamos en Logorama, pero no para contar una historia feliz y sonriente.

— ¿Por qué eligieron a Ronald McDonald como el malo de la película?

— La idea de utilizar un payaso fue bastante natural, como un tributo a muchas películas, y por supuesto a Batman. Todos los ladrones de bancos y sicópatas usan máscaras de payaso.

— ¿Consideraban una posibilidad real ganar el Oscar al Mejor Cortometraje Animado?

— Era completamente irreal para nosotros, especialmente cuando supimos que estábamos compitiendo con películas como Wallace & Gromit (Ganadores del Premio de la Academia a Mejor Largometraje Animado en 2006). El Oscar es la consagración suprema. Significa mucho, porque es la condensación de todo el tiempo y la energía de las personas involucradas.

— ¿Qué puertas piensas que esto les puede abrir?

— Tendremos que esperar a ver qué pasa en los meses que vienen.

— Pero, ¿ya están armando otros proyectos?

— Con Francoise estamos trabajando en una secuencia de 30 minutos, con actores reales, para una empresa de videojuegos.

— ¿Cómo puede acceder a Logorama el público de Latinoamérica?

— Está repartido por Internet. Pero no de parte nuestra, ya que no nos gusta verlo en baja resolución, después del duro trabajo que fue hacerlo en HD con sonido Dolby 5.1. Así que pronto debiera aparecer una edición en DVD.

¿Aún no has visto Logorama?Pincha acá

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El Faceboom de Juan Faerman

Entrevista al escritor argentino del libro Faceboom, Juan Faerman. Publicada en Km Cero:


A Facebook ya no le gusta Juan Faerman

La plataforma creada por Mark Zuckerberg es un fenómeno explosivo, sus 400 millones de usuarios lo confirman y al escritor argentino Juan Faerman le reventó en la cara. Escribió un libro humorístico titulado Faceboom en el que ironiza sobre la utilidad de la red social y su cuenta en la página fue cerrada misteriosamente.

Un hombre que se hace muchas preguntas frente al computador. Hace clic y cada palabra lo conduce a un análisis semántico y sico-sociológico. El hombre es de esos tipos considerados “creativos”, que escribe chistes y gana dinero por hacerlo. Se llama Juan Faerman (39), es argentino, publicista, guionista y escritor. Ha trabajado para Sony y Endemol y los medios no dejan de sorprenderlo. En su libro Faceboom (2009, Ediciones B) se cuestiona el uso de la palabra “amigo”, no logra entender qué es “dar un toque” y define a la red social como el hijo no reconocido de Second Life y Gran Hermano (si es que estos fueran primos). Y ante todo, trata de contestar una gran pregunta: ¿para qué sirve Facebook? Desde Argentina, contesta las nuestras.

—¿Qué te llevó a interesarte en Facebook y a cuestionarte su uso y vocabulario?

—Ante todo, ayuda saber que soy escritor de humor, y por eso tengo como reflejo analizar (casi) todo lo que me rodea. También, justo en esa época, año 2008, estaba presentando mi primer libro 36ª edición ¡¡¡200.000 ejemplares vendidos!!! y otros cuentos más y convoqué a la gente a través de Facebook. Del número total de invitados, un 50% respondió “Asistiré” y el 50% restante que no. Días más tarde, efectivamente asistió a la presentación el 50% de los invitados, pero los que habían dicho que no. Entonces, no me quedaron dudas de que la palabra en Facebook suele tener poco o nada de valor. Y eso en un tiempo donde la palabra está vaciándose de contenido, merece al menos una reflexión.

—¿Antes de escribir el libro eras fan de la tecnología o geek?

—No, nada de eso. Hoy tampoco lo soy: de hecho, Faceboom no es un libro que hable de tecnología, sino un análisis humorístico sobre las conductas de la gente. Por eso aunque Facebook cambie con el tiempo, el libro va a seguir siendo igual de vigente.

—En el libro planteas teorías como la posibilidad de que Facebook se convierte en un sistema operativo por internet. ¿Cómo fue el proceso de trabajo del libro?

—Observar, analizar y escribir. También tuve entrevistas con “gurús” de la web para chequear si estaban bien mis teorías sobre el futuro de Facebook. Cuando se las contaba, concordaban en que mis hipótesis sonaban más lógicas que las “oficiales”.

—Explícanos en qué se sustentan los reclamos de que Facebook cerró tu cuenta, la del productor del libro Guillermo Otero y la del grupo de fans de Faceboom.

—Efectivamente, nos han cerrado las cuentas a Guillermo, a nuestra administradora de páginas y a mí, además del fan page. Normalmente me costaría creer que fue por el libro, pero lo hicieron todo al mismo tiempo (23 de enero a la tarde), sin motivos (ninguno usa su perfil personal para promocionar el libro y no somos gente de postear contenido inapropiado) y sin aviso previo. Es decir, suena infantil en esta época que un sitio proveniente de un país que se vanagloria de la libertad de expresión censure a un libro, pero encontrar otro motivo es dificilísimo. Además, les hemos mandado infinidad de mails y jamás hemos obtenido ningún tipo de respuesta. Ni siquiera una automatizada. Entonces, los reclamos se sustentan en una casualidad gigante.

—¿Qué otras consecuencias ha tenido el libro en tu vida?

—Muchas y muy lindas, por suerte. Se me ha acercado mucha gente diciéndome cosas muy halagadoras sobre el libro y mi forma de escribir (que, más allá de ser merecidas o no, me hacen muy bien), ha llamado la atención de gente muy importante a la que admiro mucho y me ha permitido viajar a España a presentar la edición local, lo cual no deja de ser un reconocimiento y una satisfacción muy grandes.

—Además de para escribir sobre él, Facebook sirve para… —Imposible resumir esa respuesta. ¡Haría falta todo un libro!

Conoce su trabajo y sé su amigo
Faceboomestá en Chile bajo el sello Ediciones B en librerías ($9.000 apróx.). Juan también escribe en sublogy en laRevista NAH!de laproductoraen la que trabaja.

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Moleskine literario

Entrevista al escritor y bloggero peruano Iván Thays para la sección I-Blog de Km Cero:

Apuntes con teclado

Moleskine literario se ha convertido en el referente en español de noticias sobre literatura. El blog está comenzando una nueva etapa luego de un receso y su creador, el escritor Iván Thays, responde este cuestionario IBlog desde su casa, en Perú.

Él escribe, pero, sobre todo, postea. Sus textos son breves, linkea noticias, sube fotos. Todos hablan de lo mismo: literatura.Iván Thays(41), es peruano y tiene tres novelas publicadas. La última,Un lugar llamado oreja de perro(Anagrama, 2008), fue finalista delPremio Herraldeese año. Pero la obra que lo ha mostrado al mundo, se llamaMoleskine literario, su blog.
Hace cinco años, cuando en Perú no había más de 50 bloggers, Thays, además de escritor, era director de un programa de televisión sobre libros llamadoVano Oficio. En ese periodo creóMoleskine literario. Sin proponérselo, su espacio en la red se fue convirtiendo en un referente de actualidad literaria. “Fue muy extraño. Absolutamente imprevisto. Con el blog conseguí todo lo que no conseguí con el programa de TV”, cuenta el escritor.
Por ejemplo, consiguió reconocimiento internacional. Moleskine es uno de los blogs recomendados por el portal de letrasEl boomeran (g)y este año obtuvo elpremio al Mejor Blog de Crítica Literaria Internacional, entregado porRevista de Letrasen Barcelona. De una preselección, el ganador era escogido por votación popular. Además, ha sido una puerta para que en el mundo conozcan el trabajo literario de Thays: “Cuando quedé finalista del Herralde, y pese a no haber publicado antes en España -salvo una colección de relatos en Cádiz-, mi nombre no resultó desconocido para los periodistas y los lectores”.
Luego, dejó su blog en pausa por un tiempo. El motivo: “Debí aceptar trabajos que no me dejaban tiempo para actualizar el blog. El tiempo invertido y no remunerado es el factor más dramático en torno aMoleskine Literario”. Hoy, su espacio ha vuelto, en una nueva plataforma. Entre las metas del escritor está subir más fotos, videos y podcast y para eso, según él, Tumblres más eficiente queBlogger.
Esta casa será también el lugar para queMoleskinese consolide editorialmente: “La nueva idea es convertir el blog en un espacio común de la literatura en castellano. Una especie de programa de TV con noticias literarias que interesen a todos, pero siempre con el requisito de que primero me interesen a mí, para no despersonalizar la página”, afirma Thays.

—¿Cuándo fue tu primer acercamiento a internet?
—Muy temprano, a través del e-mail, en la universidad. No recuerdo el año. Sí, recuerdo que en una época tenía un amigo que se encargaba de revisar todos los e-mails que llegaban a la universidad, imprimirlos y dárselos a los profesores. ¿Te imaginas? Una sola persona revisaba el email de la universidad entera. Ahora eso sería un cuento de Borges.

—¿Qué es lo primero que haces en el computador en un día normal?
—Leo mi email y entro alFacebook.

—¿Cuál es tu artefacto tecnológico fetiche?
—Mi iPod dorado, como C3PO.

—¿Qué aparato, programa o juego te convirtió en un fanático de la tecnología?
—El diseño de las Mac.

—¿Cuánto es lo máximo que has llegado a pagar por un artefacto tecnológico? ¿Qué era?
—2.000 dólares por mi primera Mac.

—¿Tienes algún artefacto de antaño que te niegas a desechar?
—Ninguno. Todo lo desecho, para horror de mi padre.

—¿Qué página es tu deber moral revisar diariamente?
—Mi Facebook. Si no lo reviso cada hora me angustio.

—¿Qué piensas de las redes sociales como Facebook y Twitter?
—Me fascinan. Es lo mejor que le ha ocurrido al mundo en general y a la literatura en particular, la posibilidad de establecer redes sociales que, además, se refieren unas a otras.

—¿Cuál prefieres para tu vida diaria y tu trabajo?
—Facebook, definitivamente. Eltwitterlo tengo como extensión de Moleskine Literario, pero no escribo tweets personales. Soy aún un poco antiguo en eso.

—¿Qué crees que sería de tu vida sin computador?
—Claustrofóbica.

—¿Cuál es tu actitud más geek?
Comprarme los nuevos juegos de fútbol en PS3 el mismo día en que salen a la venta.

—El lugar más freak y la hora más rara en que has tweeteado?
—No hago tweets personales.

—¿Cuál fue tu último gran descubrimiento on line?
—ElChatroulette. Fantástico.

—¿Cuál es el peor pecado que se puede cometer online?
—Desconectarte.

—¿Qué caracteriza a un buen bloguero?
—Brevedad, actualización y no tomarse tan en serio.

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Barrio Manquehue

Una crónica para la sección de barrios de KmCero:

 Foto: Juan Pablo Echenique/KmCero.


Por siempre grosso

La tarde del martes 27 de abril (2010) se quemó parte del Caracol Vip’s, en Las Condes. Pese a ello, en Apoquindo con Manquehue, los ‘80 no han logrado extinguirse. Aún con el Metro al frente y la remodelación del Apumanque, hay cosas que nunca cambian.

Sin pantalones amasados, alpargatas ni las canciones de Miguelo (menos mal), aún queda algo de los ’80 en Santiago. En Apoquindo, entre las calles Manquehue y Rosario Sur, está el primer mall de la capital, Apumanque, inaugurado en 1981. Pese al flamante Metro Manquehue que lo enfrenta y a su look renovado, se sostiene en el encanto de sus tiempos de gloria. Es como las bandas de rock: sabemos que nunca nos volverán a deslumbrar como en la adolescencia, y aún cuando se pongan en onda con los nuevos tiempos, algo en ellas seguirá sonando a antiguo, a recuerdo, a nuestros recuerdos.En el Apumanque, independiente del año, hay escenas que se repiten en cada generación. Aunque en el faro ya no hay un restaurante de comida rápida abierto las 24hrs., sino que un banco, todavía los adolescentes se reúnen a su alrededor los sábados por la noche para sacar de bolsas de papel café unas grasientas hamburguesas, compartir el kétchup para las papas fritas y echar la talla, mientras en la oscuridad, la calle se ilumina de vez en cuando con los autos que pasan rajados, y que con sus luces muestran a los taxistas del estacionamiento del centro comercial que esperan a algún caminante solitario. El Apumanque, que fue escenario juvenil en el libro Sobredosis de Alberto Fuguet, para no quedar en el olvido frente a los modernos y grandes malls, se puso a tono con una nueva fachada en 2007. La escultura de Matilde Pérez que daba la bienvenida al centro comercial fue reemplazada por una remozada imagen que presenta dibujos de pop art. Además, se creó un logo que reemplazó a las antiguas letras metálicas que escribian “Apumanque”. El arquitecto Felipe Assadi tuvo a su cargo el proyecto de lograr que los ochenta dialogaran con los tiempos actuales. Que los que iban antes cuando eran “lolos”, ahora, convertidos en padres o madres, lleven a sus hijas a comprar ropa en liquidación o a sus niños a elegir cien gramos de algún chocolate en uno de los locales más antiguos. Una de esas dulcerías old school en las que los ancianos con cotona entregan las golosinas en bolsas de papel. También inamovibles del barrio, son las tiendas alrededor del mall. Si algo tienen en común, es lo específico de sus rubros, tan específicos que cuesta imaginar que aún sobrevivan. Si necesitas mandar a hacer una torta de cumpleaños con dibujos de la tele, cañas de pescar, tarjetas de bautizo o Bambú en conserva, estos locales son la opción. El clásico de los clásicos en lo que respecta a tiendas en el barrio, es Panamtur. La única tienda capaz de demostrar que prácticamente todo lo que alguna vez haya inventado un ser humano puede funcionar con pilas, es transportable y aunque no esté muy claro por qué, es estrictamente necesario. Panamtur es la madre de los productos “¡Llame ya!” en nuestro país y hasta tuvo un comercial de televisión que rotaba en UCV. Cómo no tentarse con creaciones tan impresionantes como El cepillo mágico para pelusas, que no debió faltar en casa alguna durante los ’80. A menos de una cuadra y parecido a un fantasma, en Rosario Sur, está el caracol Vip. Pasó el terremoto del ‘85, el de febrero de este año y un reciente incendio que afectó a su techo. Aún así, aparece como una propuesta arquitectónica poco práctica en muchos sentidos: desde la iluminación, los problemas a las piernas que tienen los locatarios y la necesidad de caminárselos enteros en subida, para llegar a un local. El Vip de fachada gris y avejentada, en su planta inferior tiene un Teletrak, ideal para que los maridos esperen, mientras sus esposas van a las costureras o se hacen un peinado, porque si algo abunda en este barrio son lugares para arreglar ropa, peluquerías y centros de depilación. Todos comparten el mismo objetivo: renovar. Para que lo viejo parezca nuevo, para que lo grosso sea filete y lo taquilla, bacán.