Dvd’s con grandes del Rock que cuentan su propia historia. Publicado en Rolling Stone.
Enrique Núñez Mussa
Patagonia
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| Fotos: Enrique Núñez Mussa. |
An adventure in the deepest Chilean Patagoni, to reach the imposing O’Higgins Glacier, that I wrote and photographed for Domingo the Travel Magazine of El Mercurio Newspaper. You can read the article directly at El Mercurio in this link. Here you will find a slide with more pictures.
Una aventura en lo más profundo de la Patagonia Chilena hasta llegar al imponente Glaciar O’Higgins que escribí y fotografié para Revista Domingo del Mercurio. Pueden leer el artículo directamente en El Mercurio acá. En este link encontrarán un slide con más fotos.
Villa O’Higgins
La nueva era del hielo
En la Patagonia chilena está uno de los cuatro glaciares más grandes de Sudamérica.
El hielo es poroso, lleno de cráteres y pequeñas puntas que se entierran suavemente en tus mejillas. El sabor del whisky va perdiendo intensidad mientras pasa por la garganta y el frío se va esfumando. Un pedazo del glaciar O’Higgins se derrite en tu boca y va a terminar directo en tu estómago. Eso, sin dudas, es la Patagonia profunda.
Sobre la cubierta de la Quetru, una embarcación para sesenta personas, al frente observas uno de los cuatro glaciares más grandes de Sudamérica y la entrada a los Campos de Hielo Sur.
A 500 metros de distancia, el glaciar parece una gran paleta de helado que podrías sujetar y comer durante horas. Pero para apreciar sus 754 kilómetros cuadrados de puro hielo blanco y celeste hemos pasado dos días de camino sentados en una camioneta.
La travesía comienza en el aeropuerto de Balmaceda. Sólo una camioneta con tracción adecuada será capaz de avanzar por el ripio de la Carretera Austral y no te abandonará en medio de la nada. En el aeropuerto lo saben bien y los cinco puestos de rent a car cuentan con vehículos preparados para correr sobre barro y nieve, si es necesario.
El objetivo es llegar a Villa O’Higgins, la localidad donde te hospedarás para poder alcanzar el glaciar. Como dice uno de los guías y empresario turístico, Alejandro Macaya: “allá el concepto es unplugged”. No hay más opción, dicen, y desde ya es mejor olvidarse de encender el celular y nunca preguntar por Wi-Fi: los gauchos no necesitan más que charqui y mate para ser felices.
La única “gran” ciudad entre Balmaceda y Villa O’Higgins es Cochrane, que se anuncia sobre los cerros con letras blancas a lo Hollywood, y sirve para aprovisionarse en su tienda que se define como “Supermercado-Ferretería y Mercaderías en General”.
Después de más de cuatro horas por la Carretera llega un punto en el que te acostumbras al paisaje y quedas hipnotizado mirando por la ventana. Ya no analizas, y sólo dejas que los colores entren por la retina y que se procesen solos (aún no sabes que se quedarán grabados para siempre).
Pasan cerros de eternas faldas verdes y cumbres nevadas en un eterno loop; interrumpido con riachuelos, chivos y decenas de vacas echadas en medio del camino. Si tienes suerte, verás huemules.
En algunos tramos, el paisaje adquiere connotaciones tétricas: árboles muertos de ramas torcidas dan cuenta de incendios forestales. En otros, como por ejemplo, cuando se llega a Puerto Yungay, uno se encuentra con tipos como Francisco Velásquez, quien a sus 64 años se enorgullece de tener el baño más solicitado entre Cochrane y Villa O’Higgins.
Puerto Yungay tiene diez habitantes, y Velásquez es el dueño de la única tienda con baño público del pueblo, que cuesta 200 pesos. En esta parada termina el primer tramo de la Carretera Austral. Para continuar hay que subir en auto a un ferry gratuito del Ministerio de Obras Públicas, que cruza el Fiordo Mitchell.
Después de eso, por fin, estarás a tres horas de Villa O’Higgins.
Pueblo solitario
Un letrero da la bienvenida y el cielo opaco será el denominador común de un lugar en que la lluvia parece actuar en base a la intuición: cuando llegas a Villa O’Higgins es muy probable que comience a llover.
En Villa O’Higgins no hay mucho que hacer. Minúsculas casas de madera unas junto a la otras, escasos transeúntes, una casa de madera amarilla con el exagerado apelativo de “supermercado” y otra que ofrece teléfono fijo y fax.
El alcalde es el panadero del pueblo, el colegio llega hasta octavo básico, algunos vecinos aún llevan el cuchillo al cinto y la conexión a internet funciona con antenas y se cae cada media hora “para que nadie baje archivos pesados”, como dicen.
Éste es uno de esos lugares de los que sólo quisieras escapar, como lo hacen la mayoría de los jóvenes de aquí cuando van a continuar sus estudios secundarios a Cochrane o Coyhaique.
Sin embargo, Hans Silva, de 40 años, se quedó. Geógrafo de la Universidad Católica, llegó hace 20 años para trabajar en un proyecto de Servicio País. Aquí se enamoró, casó, tuvo dos hijas, trató de ser alcalde, se convirtió en concejal, formó el cuerpo de bomberos, se hizo experto en la zona y ahora es el mejor guía para conocer los hermosos senderos del sector.
“Este fue elegido como uno de los mejores trekking de la Patagonia, según Lonely Planet”, dice Hans (después te mostrará la guía). En el camino, te encantaría compartir todo el tiempo su entusiasmo, pero a medida que avanzas por el sendero, rodeado de coihues, canelos, lengas y calafates, piensas que no deberías haber comido esos churrascos en la carretera y, menos, bebido esas cervezas D’olbek elaboradas en la zona.
En la ruta descubres que en los cerros que rodean Villa O’Higgins existe una dimensión paralela. Partiste desde la aldea caminando hasta el mirador Cerro Santiago, donde se pueden ver las casas desde arriba. Luego, un camino de tierra se interna en un bosque que combina diferentes escenarios: vegetación pura, barro hasta los talones, tierra seca, troncos y una empinada subida para llegar al Mirador del Valle, una planicie con caballos donde el sonido que domina es el canto de pájaros carpinteros.
On the rocks
Pero el trekking es sólo un aperitivo: el mayor encanto de Villa O’Higgins es el glaciar con el apellido del mismo prócer.
En menos de una hora, en un minibús llegas a Puerto Bahamondes, donde embarcas en la Quetru, para navegar durante cinco horas el Lago O’Higgins y enfrentar la gran masa de hielo.
En la proa hay nueve bicicletas de mochileros que bajan en la única parada que haremos a mitad de camino, en Candelario Mancilla (aunque de manera estricta no es una isla, con sus 23 habitantes, se parece mucho a una).
El Lago O’Higgins es casi un pequeño mar, tiene olas y corrientes que con mal clima pueden obligar a suspender el viaje. Todos van dentro sentados en las butacas, pero la emoción de verdad está en la cubierta, donde el viento pega fuerte en la cara.
Llevas gorro, bufanda, cuatro capas de ropa, guantes y aún así el frío te impide mover el cuerpo como quisieras, el barco se balancea y la sensación es la de un parque de diversiones. Sacas la cámara y el choque de las olas llega hasta tu lente, que se llena de gotas. Te sacas un guante para disparar y ya no sientes tu dedo. Estiras los brazos y la chaqueta se infla con el viento, mientras los músculos de tus piernas se tensan para no caer. Entonces, el mar se calma, giras y te das cuenta de que ya no estás solo: ahora Hans está en silencio sobre la cubierta mirando el paisaje.
El verde de los cerros contrasta con el blanco de los hielos.
El Glaciar O’Higgins aparece ahí, al frente, enorme. Subes a un zodiac para verlo aún más de cerca. El viento es cada vez más intenso y puedes ver la variedad de texturas y colores que genera el brillo del sol. La postal es memorable. No queda más que brindar con whisky.
En el camino de vuelta a Villa O’Higgins, te sientas junto a Hans, y le preguntas lo inevitable: ¿por qué escogiste este lugar?
“Porque tiene el carácter de lo remoto, de lo lejano que se ha ido perdiendo con la modernidad. Acá puedes estar lejos de todo. Tienes la oportunidad de encontrar lugares salvajes que te entregan elementos para alimentar el espíritu”, responde.
La última noche en Villa O’Higgins, abren especialmente las puertas de un restorán para los únicos visitantes y el cordero se asa al palo.
Hans, ese día, cumple 40 años y su esposa lleva una torta.
Las paredes son de madera, hay sopaipillas y el calor de la salamandra.
Hans pide tres deseos, sopla las velas y sus hijas le entregan un regalo envuelto en papel café. Afuera, llueve.
En Villa O’Higgins el concepto es “unplugged”. Aquí los gauchos no necesitan celulares ni Wi-Fi para ser felices. Sólo un buen mate.
Pasear
En Villa O’Higgins hay sólo una agencia de turismo, Hielo Sur, que tiene el minibús para recorrer la aldea y la Quetru, el barco que lleva hasta el glaciar (cuesta 75.000 pesos). En este momento, están construyendo el primer lodge de la zona, que será inaugurado a mediados de enero próximo. Más información en http://www.hielosur.com
Texto y fotos: Enrique Núñez Mussa, desde Villa O’Higgins..
Finland
I had the opportunity to share with the most incredible people in august of 2010 in the Foreign Correspondents’ Programme (FCP) in Finland, a journalistic experience that became a collage of wonderful memories. As part of the programme I had to write an articl for Finland’s Ministry for Foreign Affairs web page. This is what I wrote.
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Tuve la oportunidad de compartir con personas increibles en agosto de 2010 en Finlandia en el Foreign Correspondent’s Programme, una experiencia periodítica que se convirtió en un collage de memorias maravillosas. Como parte del programa debíamos escribir un artículo para el sitiodel Ministerio de Relaciones Exteriores de Finlandia. El artículo lo escribí directamente en inglés, por lo tanto, lo posteo tal cual acá abajo. En este link hay una nota en el sitio de la embajada de Finlandia en Chile, sobre mi participación en el programa.
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Goodbye Finland – till next time!
By Enrique Núñez Mussa (Chile)
Foreign Correspondents’ Programme (FCP) in Finland in August 2010
And they were there. Since the first moment, when our shoes step over Finnish land, leaving the airplanes. They were silent and respectful, they knew exactly what was going to happen, so they just decided to wait and observe.
They saw our first smiles, when everyone said his name to each other, and faces from Facebook started to become real. They also saw when days started to advance and the faces began to become complex and full of details to each other, and that names stop representing only a country, but more important, they started representing human beings, very significant human beings in each other’s life.But they knew something; we were not still able to understand: we were living memories.
That’s why they enjoyed so much some moments they knew were going to become unforgettable. The silence in the middle of nature while a tree was thanking us for a hug he needed in Nuuksio park, sailing again and again in all the possible ships you can imagine over the Baltic Sea, while the wind was joking with us, and Helsinki, appeared at the distance, as a new idea of home, with a sun that was tired as us, after a day of new sensations.
At every lecture, when our faces with a coffee in front became interested or at some moments our imagination flew to another planets while we check the programme for the next days, they were with us, observing behind the window, trying to understand some of our new and fresh Finnish language knowledge, or they became nervous and anxious to be part of the discussion when questions appeared.
When CIMO House became a land without nationality to let in the flavor and traditions of different countries kitchen, they just wanted to jump inside the window, and share the dinner and the conversation where English in different accents, got mixed with our stories and with our ideas of this new place called Finland.
Even, they were watching at us, when we exposed our bodies to the heat of sauna and then to the cold water, with our lungs becoming small and our hearts huge. They laughed with us when we hugged Moomins, and they smiled when they saw our faces in the bus looking through the windows when landscapes or cities as Turku and Naantali passed in front of us.And also, they were there in that moments no one noticed, when we got a sleep in the bus, when we just sit down in front of a landscape in silence, when that song in that particular moment came out of our mp3 player, when we had doubts and expectations travelling alone to the Finnish family that will receive us for a weekend, and when we were alone in our rooms, just realizing at the end of the day that we were not lost in translation anymore and that this life full of new experiences was becoming normal.That’s the reason why they started crying some days before the end. A lot of people told to us that the weather in Finland was particularly good the days of our visit. Here is the explanation, they: The Clouds, were living this experience with us. They were just the same as us: all different, growing, changing, moving to one place to another, mixing themselves, aware that they will never feel the same and be in the same places in that particular moment again. That’s why it started raining. They knew since the first moment that we were going to cry when this experience finished. The last night came and the sky next day was cloudy.
Maybe someday, the sun clears the sky and clouds come together again in the same way in Finland’s sky.
1939
Fue un año clave en la historia de la humanidad y en la historia del cine. 1939 es el nombre de un cuento con el que obtuve primera mención honrosa en el Concurso Literario UC y que fue recogido en una antología editada por la Universidad Católica de Chile que se puede descargar gratis desde este link.El cuento está en la página 56.
En el sitio web de la Facultad de Comunicaciones UC, escribieron una nota sobre este trabajo que pueden leer acá.
Este es el texto que incluyeron los antologadores para presentar el cuento:
Para Enrique los personajes más fascinantes son los de la vida real, por lo tanto, antes que cualquier escritor, su mayor inspiración ha sido la calle. “Todo se trata de contar historias y las mejores se encuentran sumergiéndose en la ciudad. Sentarse en el centro, en un bar, y ver a la gente es mi mayor referente”, afirma. Sin embargo, también admira muchísimo a Cortázar, Coupland y Fuguet. Especialmente a este último: “Me encanta su narrativa y es un orgullo que sea periodista”, dice. Para escribir su cuento “1939”, Enrique se basó en el supuesto de que nunca existe sólo una buena idea, sino dos que se funden. En este caso, se inspiró en las historias de soldados que habían sufrido una amputación en la Segunda Guerra Mundial, y luego se convertían en actores que representaban a personajes amputados. “La idea de representar la propia vida”, señala.
Escaparate
Este fue un ciclo de 14 programas en el que entrevisté a nuevos músicos chilenos en RadioUC, que se la jugó por abrir un espacio para destacar la calidad de los creadores nacionales. Artistas que tuvieron la posibilidad de conversar en extenso sobre su música, el proceso creativo, las motivaciones y los desafíos de la industria en Chile, como también de presentar sus canciones. El concepto tras Escaparate era ser una vitrina para la música chilena. En los link de este post podrán escuchar cada programa, desde el último al más antiguo.
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Delirantes: Cerramos la primera temporada de Escaparate, con una conversación junto a Delirantes (www.myspace.com/delirantess), banda que nos muestra un adelanto de lo que será su primera producción discográfica. Luego una selección de canciones de algunos de los músicos que estuvieron durante este ciclo.
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Natalia Vidal: En este Escaparate tuvimos una simpática conversación con la cantante y compositora Natalia Vidal (www.myspace.com/natividal), que nos contó de las canciones que está grabando para su primera producción.
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Especial Alameda 340: Te presentamos un capitulo especial donde conversamos con las bandas participantes de la Versión 2011 del Festival de bandas de la Casa Central de la Universidad Católica Alameda 340 y presentamos sus canciones: Ciudad Capital, Darvaza, La Banda de la Mente, La Banda de Will Miller, Los Inadestriables y Vinilos.
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Muza: En este capítulo de Escaparate, Sol Aravena, “Muza”, nos presenta su disco “Blanca”, nos cuenta sobre sus viajes a Estados Unidos y Europa presentando sus canciones y los proyectos futuros, además al final de la entrevista una sorpresa del recuerdo, adrenalina 100% asegurada.
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Atala ya!: En Escaparate hacemos nuestra primera sesión en vivo en con la banda Atala ya! (http://www.myspace.com/bandaatalaya), conversa y sobre todo muy buena música en sonido directo.
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Kamken: En este capítulo de Escaparate conversamos con la banda Kamken (www.myspace.com/kamken) que nos presenta canciones de su próximo trabajo UmPlagio y una selección de nuevos sonidos nacionales.
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Desvios: En este capítulo de Escaparate conversamos con Desvios (www.myspace.com/desvios) sobre su trabajo más reciente “Desaparecer” y presentamos una selección de nuevos sonidos nacionales.
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Tonto pero feo: En esta edición de Escaparate conversamos, o algo así, con Ácido el vocalista de Tonto pero Feo (www.tontoperofeo.com) y el manager de la banda David Matus, que lidera el colectivo Rock Larico (www.rocklarico.com).Entre un sin fin de temas muy profundos como la posibilidad de comer piedras, hablamos sobre su video Oxiurosis con más de 170.000 visitas en Youtube.
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Capodastro: En un capítulo especial desde la Plaza de la Constitución, conversamos con Daniel Kameid, voz y guitarra de Capodastro (www.capodastro.cl), sobre una banda que a ratos más parece una familia. Luego una selección de nuevos sonidos nacionales.
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Árbol Mecánico: En esta edición Árbol Mecánico (http://www.facebook.com/arbolmecanico), conformado por Danilo Dawson y Muzak, presentan su EP Amistad. Además Danilo nos muestra su trabajo solista más recienta, la canción 2 Reinas y como siempre en la segunda media hora una selección de nuevos sonidos nacionales.
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Inverness: En esta edición Rodrigo Jarque (Voz) y Angelo Agurto (Bajo) de Inverness (www.myspace.com/invernessilluminaciones),presentan su disco ”Fuegos Distantes”, y nos cuentan cómo fue su pasada por el Festival South by Southwest y su trabajo con el director Matías Bize para la banda sonora de ”La Vida de los Peces”.
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Tejado Pimiento: En esta edición conversamos con Nicolás Emden (Voz) y Gonzalo Eyzaguirre (Batería) de Tejado Pimiento, la banda ganadora de la versión 2008 de Garage Music, que presenta su producción discográfica más reciente,”Sensación de verdad”, una colección de canciones que mezclan el pop, el rock y el folk de vocación masiva.
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Diego Peralta: El cantautor Diego Peralta, autor de los discos De lo humano sin corazón y Nadar, presenta su nuevo material en Escaparate. “Mejor no fumes”, es el soundtrack de la película del mismo nombre protagonizada por Tomás Verdejo de Los ‘80 y dirigida por su hermano Daniel Peralta. En la conversación Diego Peralta cuenta detalles sobre el trabajo detrás de esta producción y sus influencias cinematográficas al componer.
El trabajo de Diego Peralta lo puedes conocer en: http://www.myspace.com/diegoperaltasolista
Luego una selección de nuevos sonidos, en esta vitrina de la música chilena.
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Cyrano: En este primer capítulo conversamos con la banda de pop Cyrano, que puedes escuchar en http://www.myspace.com/cyranochile. En el segundo bloque del programa te presentamos una selección de nuevos sonidos nacionales.
Tejado Pimiento
La banda Tejado Pimiento me invitó a escribir un texto sobre su disco Sensación de verdad, para su book promocional. Acá va.

Sensación de verdad
Tejado Pimiento
Canciones enchufadas para días unplugged
En su producción más reciente, Sensación de verdad, la banda Tejado Pimiento hace temblar. No hay grados Richter ni escala de Mercalli y son más de “tres minutos de tensión”, como dice el tema que da nombre al disco. Son seis canciones que remecen y que generan una grieta entre ese cemento mal mezclado que conforman la verdad y la honestidad.
En lugar de imponer discursos o de tratar de posicionar un estilo, Tejado Pimiento se deshace de ellos, acá no hay verdades, si no que exploración, un ejercicio de aventureros que guiados más por el instinto que por una brújula o los mapas impuestos, construyen su propia travesía a través de versos que intentan explicar el sentido de los acontecimientos que viven los personajes que se aparecen en las líricas.
Desde la curiosidad más visceral logran exponer el descontrol que hay sobre la vida y sus circunstancias, para que al momento de detenerse a mirar el presente, el viaje esté valiendo la pena.
Un mensaje coherente con una banda que ha optado por el camino largo, el difícil, el de hacer canciones que se que te quedan pegadas en la cabeza y que aspiran a hacer tararear estadios, pero con contenido, con arreglos musicales jugados, con cambios en el ritmo y con solos de guitarra que a ratos parece que fueran una segunda voz y que forman parte de la misma exploración.
La vocación masiva en canciones oreja, concebidas con la sincera aspiración de quedarse en la memoria, pero con la prolijidad del pop perdurable, se funde con esa melancolía de lo cotidiano, que se aparece en el metro lleno, en las calles repletas, en los pasos acelerados y en los días contra el tiempo.
Nicolás Emden como narrador, Gonzalo Eyzaguirre en la batería, Cristián Mendeville a cargo de la guitarra eléctrica y Camila Atria en el bajo, en Sensación de verdad, consiguen con pura honestidad, un puñado de canciones que nos enchufan con los sentimientos que tratamos de mantener unplugged.
Así somos
Reportaje publicado en Revista Rolling Stone edición chilena.
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